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Estamos con 22 días de iniciado el segundo trimestre del año y la tendencia parece que no va a cambiar alrededor del panorama mundial. Claro, iniciamos el año bastante movido con la incursión de USA en Venezuela llevándose a Maduro, y luego la guerra de USA-Iran en donde no se ve que haya un salida para ninguno de los dos países; Israel fue el promotor de esa incursión estadounidense en esa guerra... Pero eso es política, y la verdad que la política me tiene un poco fastidiada. Porque lo que vemos actualmente no es política a la altura sino populismo y que viene del fascismo de dictaduras y autoritarismo. Pero no quiero hablar de política ni nacional ni regional ni mundial. No va conmigo, aunque a veces en mis redes lance pensamientos acerca del tema.
Porque obvio, la política la hacemos todos porque la política es parte intrísica del ser humano que vive en comunidad dentro de una sociedad... Pero como dije, prefiero no hablar de política.
Vamos a lo que realmente quisiera decir. Lo que hubiera querido de este 2026.
Si bien estamos ya pasada la quincena del inicio del segundo trimestre del año, dejando atrás un primer trimestre lleno de incertidumbres; la tendencia no es clara. De hecho, puede pasar cualquier cosa porque, queramos o no, estamos a merced de las políticas de los gobiernos de turno, es un hecho, nos guste o no. Sin embargo, en el ambito personal no se inicio bien, a pesar de haber estado motivada con el inicio de mi propio emprendimiento, la situación familiar me tumbó por completo en mi estado ánimico.
La tendencia no parece cambiar, y la verdad, a estas alturas quiero que se acabe el 2026 porque siento que no logro levantar cabeza. Casi cuatro meses del año y tengo más en contra que oportunidades. Siento como si cuando empiezo a levantar cabeza, el Universo decide que no lo haga y me pone las pruebas más duras que pueda encontrar. Empecemos por el inicio: terminé el 2025 de la manera que no tenía en mente. De aquellas maneras en que mi mente ya jugaba con irse al más allá porque se siente tan cansada de ser incomprendida, y cansada de seguir luchando contra la corriente.
Obvio que las decepciones no desaparecieron. Aumentaron. De hecho estuvieron a la orden del día, pero preferí quedarme en silencio porque al fin y al cabo, y gracias a la terapia, estoy aprendiendo que en realidad nosotros somos viaje y no destino. Que estaremos en un lugar durante un tiempo, y luego nos iremos a otro. Practicamente son 4 meses del presente año que hubiera esperado algo diferente, en el sentido de un buen inicio, pero no fue así.
Hubiera esperado un comienzo menos drámatico y más proactivo, pero la vida me tenía planeado otras cosas. Todo salió al contrario, y hasta la fecha no logro levantar cabeza como quisiera. La verdad, no sé lo que me depare en los siguientes meses, de lo que queda de este 2026. Falta casi 8 meses para que termine el año, y todo es impredecible porque los días van pasando como una ruleta rusa de subidas y bajadas inesperadas. Aunque deseo continuar con mi emprendimiento, tengo que reestructurar todo por los tiempos.
Cuidar a mi abuela con alzheimir es un trabajo pesado y doloroso, una carga emocional muy fuerte y dolorosa. Y no sólo es eso, me detectaron que soy autista nivel 1 - Asperger- junto con los tres trastornos más fuertes que un ser humano pueda tener: depresión severa, ansioso y obsesivo compulsivo. Por eso esperaba unos meses iniciales de manera diferente pero no con la noticia de mis examenes de salud mental de esta manera y con la carga del cuidado de mi abuela con Alzheimer que cada día empeora más.
Mi mente se va fragmentando cada día, debilitando, llegando a un punto en que tal vez algunos proyectos e ideas que pudieran ser geniales puedan quedar inconclusas, aún no lo sé. Sólo espero que en estos ochos meses, en estos días que vienen, pueda mejorar un poco. Hubiera esperado otra cosa, pero el Universo tuvo otros planes para mi, y a ver como sale en el futuro.



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