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Un blog donde se plasma pensamientos al aire, microrelatos y opiniones.
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2024/04/15

Desconcierto

 Estas ahí, pero sin estarlo.

Revisas una y otra vez tu memoria. Nada. No encuentras absolutamente nada. Quieres entender, pero simplemente no; hay algo que te impide ver con claridad el panorama. Luchas con todas tus fuerzas para comprender la situación, pero es en vano. Sientes que todo esfuerzo es inútil.

Y ahora, su comportamiento te lleva al pasado, aquel que querías olvidarlo para siempre. Sin poderlo evitar, haces la comparación entre ella y la que fue tu amiga. Y deseas no haberlo hecho... ahora es más amargo que al inicio de tus pensamientos.

Miras hacía todos lados buscando algo, pero no encuentras nada. Y te sientes sola, engañada, molesta contigo misma por haber caído en su juego. Por no haber puesto límites desde el inicio; te sientes defraudada de ti misma por haber tenido ese corazón noble y empatico.

Te encuentras en un punto en que ya no sabes que fue real y que no. Dijo ser tu amiga, pero ha demostrado todo lo contrario. Ahora lo vez, y te produce tristeza y dolor. Te abrió una vieja herida comportándose posesiva e indiferente contigo. Sólo te busca para ella estar bien, y que tú le des esa atención que ella siempre ha necesitado.

Ahora que lo piensas mejor, ella ha sido siempre una narcisista oculta y que ha salido ahora porque abriste los ojos. Y aquí hay un factor clave: ella jamás te conoció. Conoció la imagen que tu le diste, para tenerla satisfecha y así quitártela de encima por un tiempo hasta que tu te volvieras a estar bien. Lo hacías para darte un oxígeno y renovar energías.

El otro error garrafal de ella fue decirte exactamente las mismas frases que te decía tu familia. Y ahí, tu sabias como revertir la situación y tener el control. Porque todos te han minimizado, te han humillado y te han hecho creer que vales poco. ¡Cuán equivocados estaban todos!

Te sientas un momento a recoger aire, lo necesitas. Sientes que ahora estás sola de verdad, y que detrás de tu espalda llevas un Karma muy grande que debe ser saldado a como de lugar. ¡Tus pecados te han pasado factura!

Lo entiendes así. Y sientes que ya no tienes fuerzas ni energías; te dejas al abandono, dejando que todo fluya a tu alrededor. Pecaste de ingenua, pero también Pecaste lastimando a otros, aunque haya sido de manera inconsciente. Y todo se paga en esta vida. Tu precio siempre estuvo ahí, y ahora es que lo aceptas.

La tienes de amiga, pero al mismo tiempo la mantienes alejada. Ya jugaste a su juego, ahora le toca a ella jugar el tuyo, y es muy probable que salga perdiendo...y tú también.

2021/09/18

Time to go

 

                                                          Diseño de reflejo de "Time to go" realizado por mí.
                                                            

Tu corazón ya estaba partido.

Tu alma ya estaba rota.

Te cansaste de luchar, y tu espíritu ya no da para seguir en pie. Todo son cuchillos filosos que te rodean, esperando la oportunidad precisa para atacarte... 

Sonríes. 

Aflojas tu cuerpo.

Despeja tu mente.

Esperas a que lo hagan. No lo harás tú, ni fuerzas tienes; tampoco quieres sacarlas. Cierras los ojos con los labios curvados, estas consciente que tu últimos minutos se acercan. Te entregas a la voluntad del ser supremo, o de alguien con poderes en el Universo. 

Sientes que la hora llegó, pero no pasa nada. Abres los ojos y los cuchillos filosos siguen ahí, estáticos. No hay movimiento, y piensas que tal vez están esperando alguna orden superior para su proceder. 

Sin embargo, te desesperas. Quieres acabar con aquello de una vez por todas, y no alargar ningún minuto más. Sientes que ya no puedes seguir en pie y continuar luchando. Prefieres cerrar los ojos, y dormir eternamente; para ti, la vida no vale la pena. Y tampoco es bella como los otros dicen que es, ¿acaso no se dan cuenta de lo cruel que puede llegar ser?

Tu mente está en blanco. Tu mente no acepta intrusos en su hogar. Tu mente está preparada para el final.

Tiempo de partir...

Quieres partir a un lugar donde puedas ser tú, donde puedas ser libre sin ningún tipo de atadura.

Tiempo de partir...

Sin mirar atrás. Sin sentir culpas. Sólo tú.

Ya es hora de partir.


2020/09/04

Corto...


En diciembre del 2019 todos festejaban el inicio de un año nuevo, con ilusiones, anhelos, sueños de una nueva forma de vida, o al menos, llegar a un estilo parecido a la de la generación anterior. Donde había un acceso moderado a las cosas, y a la adquisición. Pero... pero, al pasar el tiempo, también pasa las generaciones.

Y es algo doloroso, también.

¿Por qué? Porque se nos ha enseñado que los seres humanos, un poco más, y son inmortales. Y no es así. Se nos ha enseñado a evadir a la muerte de mil maneras, sin saber que la misma muerte siempre va a estar cerca de uno; que cuando decide llevarse a alguien, lo va hacer así no quieras. Porque el ser humano no decide, sino el destino. 

Las nuevas generaciones se han abierto a la información que se presenta de manera abierta en casi todos los dispositivos. Que están en la vida de las personas jóvenes, con una forma de ver la vida de una manera diferente a la generación pasado. En donde hay aceptación y más tolerancia que antes, que los jóvenes cuestionan todo sin quedarse callados. Antes, se agachaba la cabeza ante el "lo digo yo, punto"; y se obedecía sin rechistar.

Pero siempre hubo uno, dos, tres, unos cuantos que lo hacían, pero se llevaban la peor parte. Pero ahora ya no es lo mismo. Y con ellos, tampoco es lo mismo los sistemas que nos ha llevado hasta este punto. Que nos ha llevado a preguntarnos que es lo que realmente vale la pena. Una reflexión que unos si la hacen, y otros no. Porque el ser humano es impredecible.

Y ahora nos encontramos en este presente, después de la farra del 31 de diciembre del 2019, con los buenos sueños, buenos deseos. Y lo que no se dieron cuenta es que la Madre Naturaleza de alguna manera nos iba a castigar de tal manera que dejaría a muchos en estado de shock. Y sucedió...

Marzo del 2020 el mundo se enfrentaba a la confinamiento, a la cuarentena. Había llegado la pandemia causada por un virus totalmente nuevo. Ni la comunidad científica sabía a que exactamente se enfrentaba. Y todo porque el humano se había asentado en la idea de la inmortalidad, en que nada ni nadie nos iba a perturbar la tranquilidad y la comodidad con la que se había asentado estas nuevas generaciones. Y tampoco contamos con la búsqueda ferviente de respuestas a cuestiones que antes nadie las hacía por la sumisión ante el que poseía el poder de controlar a todos.

La pandemia se expandió como pólvora después de una detonación, y varias personas, después de batallar, empezaron a cerrar los ojos para siempre. Y sus familiares les lloraban, confundidos por como se dio todo. Y con el corazón destrozado. Otros, cerraban los ojos para siempre debido al estrés que provocaba infartos, por la angustia que se estaba viviendo.

Y nadie, meses después, puede entender que la vida es corta. Que no somos inmortales, que la vida es vivir hoy, que ser buena gente y con valores, te abren más puertas, atrae oportunidades para crecer. No estaremos vivos para la eternidad, porque llegaremos acariciar, y finalmente abrazar a la muerte; haremos descansar el cuerpo enfermo y adolorido, pero vivirá las almas, las esencias de aquellas personas que lograron traspasar las barreras, que ayudaron a quienes más lo necesitaban.

Nosotros somos cortos de vida. No iremos algún día, y es preferible vivir el hoy. Que sea lo que sea, sea hoy, porque mañana tal vez, sólo tal vez, sea demasiado tarde.

  

2020/08/28

¿Generación X?


 1985.

Sólo a ti se te ocurre nacer en ese año... O, al menos que el destino te haya tenido preparado alguna sorpresa para que te haya mandando justo en ese año. Y eso jamás lo sabrás. Tampoco fuiste la única, pero te sentías así. Hubieras deseado nacer en otra época o en otro año, pero no en ese, precisamente. Tampoco en unos futuros después del 2020.

El mundo ya había empezado a colapsar de una manera silenciosa.

Brutal, ¿se podría decir? ¿O hay otra palabra que sea sinónimo de la primera palabra? Dudaba.

¡Pero que va! Las cosas no funcionan al: "es lo que yo quiero". No. Así no va la vida. Es a la inversa, se quiera o no. Es a lo que el destino quiera, cuando quiere. Pero ya estás aquí, tienes vida, y vas por el camino a tu ritmo, a tu forma de ser, a tu forma de ver la vida.

A partir del año 1981, se empezaría una nueva generación; la generación hasta 1997, los nacidos en esos años se convertirían en la "generación millenial", pero tú no estabas satisfecha con aquello. Por alguna extraña razón, te hubiese gustado haber nacido en la época denominada "generación X". ¿Aquella generación fue mejor de la que tú naciste?

Esa pregunta te ronda la cabeza, la mayoría de las noches. Pero no encuentras ninguna respuesta. Por otro lado, aunque algo contradictorio, adoras haber nacido en ese año, porque siente que tu generación es la unión de dos generaciones: pasado, X; futura (actual), Gen Z. Así que de alguna manera te sientes como aquel hijo intermedio de una familia que tiene tres hijos. 

La del sanduche.

Pero al fin y al cabo, ya estás aquí en la tierra, no puedes hacer nada. Decidieron, aquellos Dioses divinos del Universo, mandarte en esa fecha especifica, por alguna razón, y bueno... No puedes hacer mucho, la verdad. Sólo sobrevivir con ese instinto que tienes dentro de ti, porque de alguna manera u otra, lo desarrollaste de manera silenciosa. Y sin contar con que te puedes conectar con seres que no son de aquí, y con la naturaleza de manera natural. 

Lo haces con esa facilidad que despierta más dudas que otras cosas. 

"Aquí no puedo usar mis poderes. ¡Qué desgracia!"

Te resignas. Sabes que no eres de aquí, pero no puedes hacer mucho.. No puedes volver a tu verdadera tierra, porque tiene una misión aquí y ahora. Y 1985 fue el año en que se abrieron las puertas a muchas personas, pero sobre todo a ti, quien tuviste que venir a medio limpiar la casa, pero sin saber cómo. Optas por seguir ciertas corrientes, pero sin perder tu originalidad. Siendo tú misma, y con un precio un poco elevado, pues la salud mental y emocional están en juego aunque no quieras. Pero así son las cosas.

Después de todo, a pesar de todo, 1985, el año en que naciste, fue un buen año.










 

2020/08/10

Tu corazón


Podrías reírte sin necesidad de cambiar tu expresión en el rostro. También, podrías preocuparte sin necesidad de expresarlo externamente. Pero había algo dentro de ti, que te impedía ser "sincera contigo mismo", y eso estaba lejos de las expresiones del rostro, o de la forma como miran tus ojos alrededor tuyo. Es algo más fuerte, más profundo...

Todo era cuestión de dominio de personalidad, ¿verdad?

Mirabas hacia adentro de ti, descubriendo muchas emociones, y otras cosas más; pero como siempre, lo dejabas pasar. Siempre te mentalizabas de que en algún momento todo iba a terminar, sea como sea, pero habría un fin. En otras ocasiones, no pasaba lo mismo. Sentías que no habría una terminación a lo que tenías. Y todo en ti, se confundía notablemente.

Cuando veías tus cortes en la piel, sentías el motivo de tenerlo ahí, como un alivio a todas esas emociones fuertes que hay dentro de tu corazón y que buscaban alguna manera de salir, pero no encontraba el camino. Y tú luchabas de manera ferviente para que no salieran y lastimara a alguien; querías que aquello permaneciera ahí, guardado bajo siete llaves.

Luego tenías en un cajón del escritorio, una libreta con hojas blancas que te servían para dejar escrito o dibujado lo que pasaba por tu cabeza, lo que tenias en tu corazón. Ambos heridos por la furia de la depresión que te aquejaba ya un tiempo. Y que con su inconforme ataque, en las noches en tus momentos más vulnerables, lo volvía hacer con más intensidad.

Tu corazón ya no daba más.

Tu mente estaba en blanco y saturado de muchas ideas. Pensamientos que corrían a la velocidad de la luz.

Tu ser estaba cansado.

Tu alma pedía a gritos irse de este mundo terrenal.

Volvías a mirar tus apuntes. Volvías a revisar cada palabra, cada dibujo abstracto que hacías y quedabas conforme, no satisfecha, pero sí conforme. Hacías lo que podías, con las ganas que tenías, y cuando tu mente y tu corazón no te atormentaba con sus cosas negativas. No le dabas nombre, tampoco querías hacerlo. Lo querías dejar así, al aire. Al ambiente. Que vuele a donde quiera volar.

Tú ya estabas cansadas, y todavía faltaba una cosa más por hacer: realizar un par de cortes en tu lienzo piel...  



2020/07/25

Color anaranjado





Los dos momentos de la vida que te siempre te ha gustado, a pesar de lo que sientas en ese instante o lo que hayas vivido hasta ese segundo ha sido el amanecer y el atardecer. Es ahí donde puedes sentir algo de "felicidad", y te hace sentir como si te transportaras a un nuevo lugar en donde la tristeza que te persigue, ya no lo hace y no volverá a molestarte más. Pero es solo una etapa corta, demasiado corta a decir verdad. 

Pero ya no te importaba mucho el valor del tiempo que estarías contemplando el color del cielo en esos dos momentos. No te molestabas en mirar el reloj, para saber la hora; sólo querías mirar la transformación natural y majestuosa de los colores impregnados en el cielo. Ese era tu momento de armonía, de tranquilidad contigo misma sin que te tenga que perturbar aquellos pensamientos, que llevaban días rondando por tu cabeza.

En ciertas etapas del día, después de ver el color naranja del amanecer, difundirse por el infinito, y de un naranja marcado, pasaba a un blanco porque se iba perdiendo con el pasar de los minutos. Y lo mismo pasaba con la noche. Cuando llegaba el atardecer, en donde el cielo azul y blanco se empezaba a transformar en un naranja pálido, para luego ser un naranja mas acentuado y finalmente darle la bienvenida a la noche. Y si había suerte, luna llena y algunas estrellas.

Pero no todas las noches era así.

Había noches que sólo el cielo estaba despejado y oscuro totalmente.

Sonríes, porque según la psicología del color, el anaranjado es un color que denota sentimientos de fuerza, determinación, alegría y triunfo. Pero al mismo tiempo, a ti, no sabes si a los demás, te entra como una nostalgia. Y es en esos momentos en donde pones en duda aquello de la psicología y sobre todo, la famosa "psicología del color".

Y es que a veces comparas ese color con las penas y tristezas que te toco vivir justamente en esos momentos del día, y en vez de sentirte "alegre" o "triunfadora", lo que sientes es como amanece un nuevo día y te preguntas: ¿Por qué sigo viva? y cuando anochece, te haces otra pregunta: ¿Será hoy que me iré por fin?

Pero todo depende.

Y tú optaste por seguir, aunque sin mucho entusiasmo. Sólo aprendiste a que tenía que seguir sin importar qué, y también aprendiste que a pesar de todo, y lo que puedas sentir, te acostumbraste a apreciar aquellos dos momentos del día y querer, un poquito aunque sea, al color anaranjado. 









2020/07/16

Al filo de la muerte



Te despiertas toda sudada, perdida en el tiempo y en el espacio. Otra noche, otra pesadilla. Esto ha sido así ya desde unos meses atrás, cuando sufriste una recaída y en tu desesperación de irte de este mundo, tomaste tu preciada navaja y empezaste hacerte los cortes en tu cuerpo.
Siempre en zona de no visibilidad.

Recuperas de a poco la respiración, vas calmando tus latidos del corazón, que por un momento te hizo pensar que se saldría del pecho. Respiras hondo, cerrando los ojos: "esto ya pasará", te repites una y otra vez.

Es las dos de la mañana, y esta vez te sientes más adolorida y perdida que otras noches. Supones que es normal, porque de a poco vas perdiendo sangre. Sonríes con nostalgia, porque sabes que si te vas de este mundo, tu perrita no tendrá la seguridad de ser bien atendida.

Por ella te quedas.

Por los humanos, no. Los humanos no valen la pena, en realidad. Porque ellos son buenas personas de frente a ti, pero malas a tu espaldas. Igual, tú nunca te enteraste de absolutamente nada porque siempre has vivido apartada del resto, hundida en la música que suena a través de los audífonos que siempre llevas.

Tú siempre has practicado el famoso llamado "distanciamiento social".

Te acuestas de nuevo, sabiendo que no encontrarás conciliar el sueño como horas atrás, y quieres evitar aquellos pensamientos que te atormentan día tras días, noche tras noche. Coges un libro, el primero que encuentras, prendes la lámpara de noche y te pones a leer.

Tu perrita se acurruca en tus pies, y sigue durmiendo. Por esa noche, es ignorante de lo que sientes, de lo que estás pasando. En la mañana, se apega a ti, y no te deja tranquila, intuye que sientes algo malo. Intuye que tal vez, un dia o una noche, decidas irte para siempre...

2020/07/09

Al caer la noche













Llega la noche y con ella  la quietud de la misma. Estás sola en casa, y das las gracias por ello; no quieres rendir cuentas, tampoco quieres hablar de lo que ha sido el día, ni de como te has sentido. Sabes que jamás te tomaran en cuenta con respecto a tu salud mental y emocional.


Tu familia es algo hipócrita, tal como lo es la sociedad en la que se vive. Por delante demuestran su "preocupación" por ti, pero en la intimidad, es una indiferencia total.

Guardaste falsas esperanzas si pensaste que habría algún cambio de ellos para contigo. Y lo hiciste de una manera ingenua, que ahora, al caer la noche, podría perderse para siempre.

Siempre pensaste, o te hacías la pregunta que rondaba por la cabeza: "¿me extrañaron si algún día yo decido morir?" No sabrías la respuesta si ese día llega. Tampoco es que te interese mucho tener conocimiento de aquello.

Te encierras en tu cuarto como todas las noches cuando empieza a caer, lo tienes tarea pendiente por hacer, salgo una: sacar tu preciada navaja, y empezar hacer el trabajito de todas las noches. 

Cortarte hasta sangrar, aunque tu no sangras cuando te cortas por ti misma. Pero te gusta sentir el filo del la navaja en la piel, te gusta cuando empiezas a sentir ese dolor del corte, porque sabes que es la única manera de soportar todo ese cúmulo de emociones autodestructivas.

Porque es la manera de mantenerlas tranquilas.

Al caer la noche, solo buscas de manera silenciosa, cerrar los ojos y quedarte ahí... para siempre.

2018/12/25

Navidad

Era un hecho que siempre Diciembre se convertía en ese mes de tragedias: madre naturaleza mostrando su furia, ruptura de relaciones, peleas infantiles, heridas reabiertas, y un largo etcétera.  Era ese mes en el cual las noticias tristes siempre hacían acto de aparición sobre las cosas buenas.

Pero no todo era así.

No era puras noticias negativas, o de tragedia.

En algún momento, cuando estabas sentada en el banco del parque reflexionando sobre el porqué siempre pasa algo  triste en este mes, una idea vaga apareció en tu mente, y quizás eso tendría alguna validez, o al menos, algo de sentido común.

Las "cosas negativas" que le suceden a ciertas personas en este mes en realidad podría ser algo positivo, y si alguien te escuchara decir aquello te preguntaría ¿Cómo? Y tú no sabrías que responder, ¿o sí?

Y tu mente unió todos los cabos sueltos. Creo una hipótesis que pudiera tener alguna validez sólida, y que se acercaría al pensar en el actual tema de las energías y su forma de fluir en las vidas de las personas. Aquella teoría rondaba por tu cabeza, y tú, inconscientemente, lo aceptabas como si fuera un hecho real, y ya verificado.

Esa teoría no sería algo más que un: "en este mes de diciembre han pasado eventos que lastiman, hieren, duelen, que deja a la persona con preguntas y no respuestas, pero sí las tienen, y es nada más y nada menos que un cambio de energías, y si uno no lo puede hacer por voluntad propia, lo hará el Universo por ti, porque es tan sabio como la madre naturaleza. Aquellas "rupturas" no sería más que un cambio de aires, porque ese entorno que estaba alrededor tuyo no te ayudaba a crecer, ni avanzar hacia ningún lado. Por ende, el Destino con el Universo se unieron para separarte de aquellas personas que no te valoraron en su momento, y que en algún momento de la vida, se darán cuenta de su grave error. Que hay  situaciones que no son manejables con las propias manos de uno."

Suspiraste mirando al cielo, rogando que esa pequeña teoría sea en realidad una verdad. Pero desgraciadamente, las cosas, como las respuestas, siempre llega tarde.

2018/10/15

Noches de luna

Esta noche el cielo está despejado, y la luna se hace presente. Inconscientemente la busco con la mirada hasta que la encuentro, y me quedo ahí, observándola lo hermosa que es.

En noches como la de hoy, me pregunto si la luna sentirá lo mismo que yo, o si esta ahí para consolarme de mis conflictos emocionales que tengo. Me pregunto si tendrá alguna respuesta.

Luego miro a su lado y veo par de estrellas brillar. Y yo me siento como un lobo solitario que esta perdido, o que añora encontrar a su mate para toda la vida.

Suspiro perdiéndome en mis propios pensamientos, de aquellos que provocan conflictos internos con mi ser, y que instantáneamente me agarro la cabeza cerrando los ojos para detener esas olas de emociones e ideas que me provoca crisis existenciales.

Abro de nuevo mis ojos, contemplando la hermosa luna, y me digo a mi misma: soy una loba solitaria hasta que llegue mi mate.

2018/08/16

Cuando nadie me ve

Llega la noche, y mis emociones saltan. Lo hacen porque necesitan salir, desahogarse de mil maneras posibles, de dejar fluir todo sin represiones, sin reclamos o llamados de atención.

La mejor parte de ese momento, es la tranquilidad con que me recibe a mi y a mis emociones; a mi corazón herido por haberse enamorado de una mujer imposible. Ella era todo lo opuesto a mí, y que con su esencia hermosa, y sin haberse dado cuenta, me enamoró.

Ella esta ilusionada con un chico, y yo sólo soy su "mejor amiga", aún lo sigo siendo, y eso nadie lo va a cambiar. Siempre estaré para cuando ella me necesite, aunque de seguro no lo hará, porque ella quiere hacerlo todo sola.

Cuando llega la noche, todos están dormidos, y yo aprovecho para encerrarme en el cuarto, acostarme con ropa y todo en la cama, y abrazar automáticamente a mi almohada.

En ese momento, en ese silencio, y en la oscuridad, que nadie puede verme, me echo a llorar amargamente, dejando pasar las horas hasta quedar dormida. Pensando que al día siguiente sería un nuevo día, borrando las huellas de aquellas lágrimas traicioneras que salieron durante la noche y el despertar.

Cuando nadie me ve, mis emociones hablan con soltura, y anhelan a que ella se de cuenta y los corresponda, pero aquello no será así. Y como cada noche. Cuando nadie me ve, dejó salir mis lágrimas hasta que se cansen...

2018/02/28

A la sombra

Llegaste al cementerio con las justas, y un poco sudada. Eso de andar en bus siempre fue complicado para ti, pero te adaptabas a ello sin problemas. Al fin y al cabo, tenias tiempo para perderte en tus pensamientos mientras escuchabas música o leías algún libro del momento.

Compraste un ramo de flores rosadas con blanco, y empezaste a caminar hacia la tumba de la persona. Al llegar, notaste que los dos vasos estaban vacios, sin ningún tipo de flor, y la lápida estaba sucia.

Sin decir nada, cogiste los dos vasos, y los lavaste, pusiste agua, y distribuiste equitativamente las flores: tres de un lado, tres del otro. Colocaste de nuevo los vasos en su lugar, y te quedaste parada observando la lápida.

No dijiste nada. Tampoco preguntaste. Sólo estabas ahí, observando en silencio y rogando que no llegará nadie más. Querías estar sola. Algo íntimo con aquella persona.

Media hora después, te fuiste del lugar como llegaste. Y pensaste que tú siempre vives a la sombra de los demás, que a pesar de ser una "luz que brilla en la oscuridad", en realidad eres oscuridad.

Sonreíste con melancolía.

Tú jamás serás buena para nadie, porque todos exigen demasiado de ti, y cuando no das, te dan la espalda. Te abandonan.

Te subiste al bus que te llevaría a casa, aquel lugar que te recibe en oscuridad y silencio. Y una vez más, supiste que tenías razón: eres sombra.

Eres la sombra que hace que todos brillen, menos tú.

2018/02/12

Horas

El tiempo pasa lentamente. Te desesperas porque necesitas que el tiempo vaya más rápido. Y no porque  no tengas nada que hacer; es por otra razón. De peso, completamente.

Miras a tu alrededor, escuchas el tic-tac del reloj que tienes en la pared, y tu mente se pierde. Divagas por segundos, tal vez minutos. Y tu corazón se oprime al recuerdo.

¿Cuántos sueños quisiste cumplir? Muchos.

¿Cuántas veces deseaste sentir calor humano y apoyo? Muchas veces.

Y ahora estás ahí, sentada en el sillón de la sala mirando la nada, y rogando porque las horas pasen más rápido. Quieres irte de ahí; de aquel lugar que es tu infierno.

Antes, reías y te enojabas porque las horas pasaban rápido y en silencio. Ahora, quieres que haga lo mismo pero no te escuchan. Es como si todo el Universo conspira contra ti para hacerte sufrir.

Y gran parte de tu dolor y de tu tristeza es por tu propia culpa al no haber sido más firme en tus decisiones y haber abandonado cuando tenías que hacerlo. Pero tu corazón noble no te lo permitía.

Y ahora están las consecuencias.

Cansada de esperar un minuto más, te levantas y te diriges al cuarto. Coges una cuchilla, y sin mirar las consecuencias, empiezas con tu trabajo.

Te haces la nota mental: nadie debe saberlo, ni siquiera tu mejor amiga.

2018/01/13

En silencio

Mirabas a tu alrededor con mucha atención. Querías guardar en tu mente aquel paisaje de cielo gris que se presentaba delante tuyo. La decisión estaba tomada; no había vuelta atrás.

No había estado en tus planes el haberte enamorado, sobre todo de ella. La chica que supo colarse en tu corazón sólo con ser ella: atrevida, sincera, directa, firme, noble, y la lista continúa. Toda ella es hermosa, un ángel que llegó en el peor momento de tu vida.

Y tú eres el demonio que no aceptaba el amor y las cursilerias, Sin embargo, caíste en aquellas redes, casi sin darse cuenta. Ninguna de las dos aceptaba lo que estaba pasando; tampoco aceptaban aquellos sentimientos que estaba creciendo dentro de ustedes.

Simplemente, no aceptaban que estaban hechas la una para la otra. Tú, y aquella manía, desde que eras una adolescente, de guardartelo todo para ti misma. Sobre todo, de esos sentimientos que tienes hacia ella.

Decidiste cuidarla a lo lejos, y protegerla. También decidiste amarla en silencio, y sufrir cuando la ves con otra persona. Después de todo, aplicas la frase, ya gastada de boca pero no en acciones: "si ella es feliz, yo también seré feliz".

Y lo haces porque tú no eres egoísta. Al contrario, lo haces por ese amor que le tienes; por ese amor profundo que lo entregas lleno de admiración, y que lo profesas en completo silencio y a la distancia. Porque valoras la amistad antes que cualquier cosa.

Porque valoras aquellos momentos que han compartido en su amistad llena de altos y bajos, pero que desde el inicio hubo sinceridad completa, admiración, franqueza.

Y ahora, en ese silencio, te vas sin decirle nada a nadie. Después de todo, nadie te ata a estar aquí. Y tus pendientes, todos están resueltos. Te vas para que ella sea feliz, aunque tal vez nunca sepas lo que ella pensaba en ese aspecto. Lo haces por el bien de las dos; lo haces por la amistad que llevan, y que tiene ya sus tantos años.

Y eso es lo primordial para ti: conservar la amistad con una mujer increíble en todos los aspectos.

2018/01/05

Corazón negro

Estabas sentada en tu banca de siempre. El aula era pequeña, pero eso no era el problema, ya que los estudiantes eran pocos. Menos de treinta. Te pusiste los audífonos, abriste la aplicación de música en tu móvil y te perdiste en tu mundo.

Un mundo lleno de sueños e ilusiones. Donde todo era mejor a lo que estabas viviendo en la vida real. En donde tenías amigos con quien compartir, eras extrovertida y sociable, en donde podías hacer lo que querías hacer sin rendir cuentas a nadie.

Porque era tu vida.

Pero sabes que no es así. Sabes que no eres extrovertida ni sociable, que vives en una jaula de oro con una familia que no comprende que tu padeces de una enfermedad mental, que puede ser salvada pero que no quieren, porque más les importa el dinero que tu bienestar. Que eres consciente que eres introvertida y que tus problemas te los guardas para ti. Que tienes amigos, pero que llevan una vida social diferente a la tuya.

Juraste no cargarles tus problemas a ellos, pues ya tienen sus propios problemas para agregar otro. Seguías escuchando música, y tu mente se perdía... empezaste a no interesarte en nada y que por un momento pasó por tu cabeza la idea de tener un corazón negro... y frío.

Tener ese corazón oscuro que no lleva emociones ni siente nada. Aquel que sólo cumple la función de latir para llevar oxígeno por todo tu cuerpo, porque dos seres decidieron por ti, en tenerte con vida.

Quisieras ser ese corazón negro que no le importa nada; tampoco se preocupa por los otros que te rodean.

Alzas la cabeza y el curso está casi vacío. Suspiras quedamente, sabiendo que no podrás tener ese corazón negro que tanto anhelas. Porque inconscientemente, te gusta entregarte a los demás de una manera desinteresada, y siempre con la bondad en la palma de la mano.

Sabes que no conseguirás ese corazón negro, porque así lo tengas, hará cosas buenas, y va ayudar a los demás y se preocupará para que todos estén bien y sean felices. Aunque tú no lo seas.

Aunque tú estés siempre en las sombras velando por el bienestar de los demás, de las personas que son muy importantes para ti.

Al fin y al cabo, eres un ángel mixto. Con su lado blanco y su lado negro. Pero ángel...

2018/01/02

Loba solitaria

Siempre estas distanciada del resto de la manada, sumida en tus pensamientos. Quieres analizar todo lo que te rodea, pero no puedes; te afecta, te duele. ¿Qué es eso que te produce dolor en el corazón?

Caminas por esos espacios estrechos, olfateando si esta despejado, o si no hay algún lobo de otra manada cerca acechando. Te detienes, y alzas la mirada hacia el cielo: la luna esta ahí.

Es tu guía en esos momentos de oscuridad. Es tu luz en esos tormentosos pensamientos... y sentimientos también.

Vuelves a caminar hacia la dirección qué es tu refugio en esos momentos. Aquel sitio que es tu hogar cuando quieres sentir la soledad completa. No hay más lobos, sólo tú.  Y eso está bien, lo juras.

Luna sabe que no es así; te consuela mostrándose tal cual es: imponente con una luz blanca, que podría cegar a cualquiera pero no a ti.

Llegas al acantilado de siempre, tu hogar. Te sientas sobre tus patitas traseras, y desde lo más profundo de tu alma, empiezas aullar. Le aullas a la luna con mucho sentimiento, y sin que lo supieras, tu manada te escucha. Sienten lo mismo que tú, y desde lo lejos, te acompañan.

Porque saben que tú siempre serás esa loba solitaria.

2016/10/25

Soledad

Te acuestas en tu cama. Abrazas tu almohada, la misma que te hace compañía la mayoría del tiempo. Dejas que tus lágrimas salgan y resbalen por tus mejillas sonrosadas. Dejas que hable el corazón.

Te has dado cuenta que siempre has estado sola, y que tus pequeños logros, han sido por la lucha incansable que has dado durante toda tu vida. Sin apoyo, y enfrentándote a medio mundo que se oponía a tu felicidad. Y los que empezaron, irónicamente cosas de la vida, era tu propia familia.

Aquella que te exigía siempre y ellos no daban nada; tampoco te ayudaban. Todo te lo dejaban a ti sola. Y cuando obtenidas algo, ellos se lo tomaban como si ellos lo hubieran realizado, y sacaban pecho diciendo que hicieron un "excelente trabajo" al momento de educarte.

La realidad era otra. Siempre fue otra.

Todo lo que tú eres, todo lo que llegaste a obtener, lo hiciste bajo tu propio sacrifico, tu propia lucha, incluso contigo misma. Batallar con tu enfermedad, la depresión severa, con la dislexia, con los intentos de suicidios, nadie lo hace como tú lo hiciste. Sin embargo, todo tiene un límite. Estas consciente de eso, y no tienes idea de cual será ese límite tuyo.

Has batallado tu sola, sin nadie a tu lado; has luchado teniendo en mente que necesitas sobrevivir, y a veces te preguntas: ¿para qué quiero sobrevivir?

En la soledad de tu habitación, tus pensamientos positivos se apagan, pierden fuerza. Los negativos, han recobrado vida. Miras con la poca luz que tienes, tu mesita de noche, buscas aquellas navajas que las has guardado recelosamente. Sonríes con tristeza. Te has dado cuenta que también te has debilitado.

¿Familia? La familia no existe. Nunca existió en tu vida. Aprendiste a ser quien eres en la calle e incluso tu llamabas "hogar" a la calle. Eras más feliz, pero no tenias cobija del clima cambiante ni alimento. Por eso regresabas a esa casa de cemento de cuatro paredes. Sonríes con ironía.

La vida a veces suele ser muy irónica, ¿verdad?

Sacas la navaja. Piensas hacerle compañía a la oscuridad de tu corazón...

2016/10/03

¿Qué sientes?

Tienes un papel en mano y una pluma. Empiezas a escribir una lista.

"Lista de emociones"

A veces, cada cierto tiempo, es bueno escribir una lista de las emociones que uno pueda tener.
1.- Tristeza
2.- Dolor
3.-Nostalgia
4.- Melancolía
5.- Frialdad
6.- Sonrisa falsa
7.- Lágrimas
8.- Emociones reprimidas
9.- Culpa
10.- Angustia
11.- Soledad
12.- Incomprensión

La lista continúa. Lo sabes, pero llega un punto en el que quisieras que ya no siguiera esa lista, o al menos, que se añada palabras positivas. No es así, porque no funciona de esa manera contigo.

¿Qué siento?

Te frustras al querer encontrar una respuesta a esa simple pregunta. ¿No entiendo como una simple pregunta no pueda tener una respuesta lógica y coherente? Y aunque parezca irreal, no hay respuesta. Y en contra tuya, lo aceptas a regañadientes. 

Y eso no cambia mucho tu genio.

Descubres, como si lo hicieras todo un siempre, que a las preguntas complicadas sin mayor implicación sentimental, hay respuestas. Y que las preguntas simples pero con implicación sentimental, puede no llegar a tener una respuesta coherente. ¡Ni siquiera ha de tener una respuesta lógica! Y es precisamente eso que te saca de casillas. El no saber...

¿Por qué las cosas implicadas con sentimientos y emociones son tan difíciles de encontrar una respuesta? ¿Acaso las emociones o sentimientos son tan complicados, mucho más que el funcionamiento de la mente humana? 

Sigues con la mirada clavada en el papel, y la pluma sigue entre tus dedos, pero tu mente ya no sigue dando ordenes para que escribas más palabras a esa lista. Descubres, también, que no eres buena lidiando con las emociones y los sentimientos. Y que, para poner un poco más de sazón a la situación, tampoco sabes que hacer ante situaciones que implica expresar emociones o sentimientos. Nunca fuiste buena hablando; prefieres plasmarlo en el papel.

¿Cuántas veces te has callado porque no puedes expresar lo que sientes o piensas? Muchas, te dice tu consciencia. Por eso buscas otro refugio, otra manera de hacerte entender. Has lidiado muchas cargas pesadas sobre tus hombros tu sola, y sin embargo, aquello no te hace feliz. Porque para ti, eso no es un logro.

Sigues con la mirada clavada en el papel, y sigues enumerando tus emociones, creyendo inútilmente, que eso te ayudará a poder expresarte mejor sobre ellas. Sonríes con melancolía, porque sabes y estas consciente que  nada de lo que hagas podrá cambiarte un poco. Así es tu personalidad, y veces la maldice porque quieres ser diferente y llegar a más personas y ayudar, pero no puedes. Porque tú no eres asi.

Reflexionas un poco y te das cuenta que ayudas a muchas personas, día a dia; pero lo haces de otra manera: con perfil bajo.

Tal vez, piensas, es mejor asi.

Dejas la pluma sobre el papel y te vas a dormir. Esperas poder conciliar el sueño esa noche. Y de nuevo te asalta la pregunta, ¿Qué sientes? 

Una pregunta que en ocasiones no tiene respuesta. En otras, ocasiona respuestas ambiguas.


2016/03/20

¿Cómo sabes?

¿Cómo sabes que no mereces la felicidad?

Cuando sientes que sabes algo, pero no encuentras las respuestas a esa pregunta.

Entiendes, y lo tienes claro, que tu vida no ha sido color de rosa; tampoco ha sido tan mala. Algunos te dicen que tu vida ha sido un equilibrio, una balanza perfectamente proporcionada. La vida que has tenido ha sido de constante lucha, crecimiento y aprendizaje. En ocasiones, te sientes frustrada, y cuando no te salen las cosas, piensas que estas pagando un "karma acumulado". 

Y eso te lastima.

¿Cómo sabes que no mereces algo mejor?

Piensas y sigues pensando que lo que tienes ahora es un castigo, "más que merecido". Y te autocastigas constantemente por haber sido débil, o por no haber mirado un poco más allá, y haber sido más enérgica en la toma de decisiones cruciales, que posiblemente hubiese cambiado tu destino. Alzas la mirada al cielo, y ves un atardecer hermoso. El mejor que has visto hasta ahora. Sigues sentada en una roca, ahí en la playa, y escuchas como las olas rompen en la orilla y moja la arena.

La brisa pasa a tu lado y remueve tus cabellos, sin embargo, tu mirada sigue fija en el atardecer. Haces un esfuerzo por poner tu mente en blanco, no quieres pensar en nada. Sólo quieres apreciar el paisaje que se pinta delante de ti. Quieres olvidar toda clase de emociones, o sentiemientos de culpa.

¿Cómo sabes que esa historia que has vivido no estaba escrita para ti, para tu crecimiento como persona?

No lo sabes. Y eso te frustra.

Te preguntas mil veces lo mismo, o al menos, haces el intento de preguntarte para encontrar respuestas por ti misma, pero no sucede nada a cambio. Sigues ahí, "rompiendote" la cabeza con pensamientos que posiblemente hasta sean imaginaciones tuyas, y que por apresurada te adelantas a los hechos.

¿Sabías que las emociones suelen ir de la mano con los pensamientos?

¿Sabías que hay pensamientos ocultos en el subconsciente de la mente y que de la nada pueden salir y hacerte creer que es verdad? ¿Qué aquello exisitió o al menos, te da una idea vaga de que lo hayas vivido?

Te juras a ti misma no seguir martirizando con lo mismo, pero algo te lo impide y continuas, a pesar de que ya no quieres. Bajas los brazos, piensas que es hora de rendirte, porque "crees" que no mereces algo de felicidad, o al menos, una vida un poco mejor. Tus ojos color miel sigue de cerca el atardecer y por un segundo, o un minuto, tu mente ya no esta pensando. Estas ahí, sentada mirando sin pensar. También sin sentir.

Das un suspiro que se mezcla con la brisa suave. Tus ojos demuestran nostalgia, y algo de tristeza. No estas segura de nada, y en el fondo de tu corazón, tienes miedo. En ocasiones como ésta, no piensas nada; en otras, piensas en todo. Y ahí es donde nace tu duda. Ahí es cuando nace la incertidumbre, y la confusión.

¿Cómo sabes que realmente no hay algo mejor esperando por ti?

¿Cómo sabes que no encontrarás a alguien que te ame de verdad, y con la misma intensidad que tú amas?

Sólo responde a esta pregunta: ¿Cómo sabes que todo lo  que piensas no es para ti, o que tú no lo mereces?

Te quedas callada.

El silencio responde por ti.

2016/03/08

¿Quién dijo?

¿Quién dijo que tú no podías hacerlo? Y le demostraste que sí podías hacerlo y hasta mucho mejor de lo que se imaginaba.

Todo el mundo dice muchas cosas, la pregunta es: ¿Quién dijo eso o aquello?
¿Quién dijo que tú seguías pensando en esa persona, que inclusive te había lastimado de la peor manera? ¿Quién dijo que tú seguías teniendo sentimientos hacía él? Se nota, pensaste con sarcasmo, que esa persona no sabe ni la mitad de la verdad de la historia. Que únicamente conoce un lado de la historia, pero no el otro capítulo de la misma.

Te sientas en un banco del parque, y alzas la mirada hacia el cielo estrellado. Por ahí ves que la luna se esconde detrás de una nube que estaba pasando justo por ahí; te pones a pensar en todo lo que has vivido. Y en todo lo que han dicho de ti, a tus espaldas. Y que por cosas de la vida, tú te enteraste, sin haber estado buscando las respuestas. Piensas, inclusive, que esas personas te tienen cierto grado de celo: eres la mejor, y lo sabes, aunque lo niegas una y otra vez.

Siempre fuiste una persona calmada, sincera, modesta y humilde. Nunca te gustó que te alabaran, ni tú mismo auto-alabarte. Eso no iba contigo, y a estas alturas, tampoco irán contigo. Sabes bien quién eres, que es lo que quieres y hacia donde te diriges. Por eso no caes en esas provocaciones de chismes e intrigas. "Allá ellos", piensas con cierto enojo. ¿Tienes razón al enojarte por un grupo de personas que ni siquiera saben bien tu nombre? Puede que sí. Puede que no.


Suspiras con cierto aire de melancolía. 

La nube sigue tapando a la luna. Desesperadamente la necesitas ver. Sin embargo, sin verla, te sientes calmada, porque la sientes. Y eso vale más que verla. Tu mente sigue trabajando en aquellos pensamientos. Y, en el fondo de tu corazón, ya no quieres seguir con eso. ¿Quién dijo...? ¿Por qué hizo aquel...? ¿Qué le motivo a...?

En algún momento de tu vida, supiste que las preguntas que existen siempre van ligadas o conectadas una detrás de otra, aunque quisieras separarlas, no puedes. Es como una ley que está ahí de manera silenciosa y que sólo los más perspicaces lo notarán de algún momento a otro. Tú corazón se hace pequeño ante el recuerdo de tantas injusticias que se aplicaron en tu contra. Y lo que dijeron de ti, sin haber conocido a la persona real, de quién eres tú.

Te levantas, y empiezas a caminar. A pesar de sentir que no sabes a dónde vas, inconscientemente, y en tu corazón, si lo saben. Vas a tu hogar, a pegarte un baño de agua tibia, a relajar esos músculos que han estado tensos sin saber el porqué, y acostarte, a mirar el techo, perdiéndote en tus ideas y pensamientos, como lo sabes hacer todas las noches. Hasta que el sueño te venza...

Pones tus manos  en los bolsillos del pantalón, y tus ojos miran cuidadosamente el camino, y tu mente sigue trabajando, por más que te había auto obligado a no seguir con esos pensamientos. Te es inevitable, porque por un momento, sientes que ellos ganaron. Que ellos obtuvieron de ti, lo que querían: ponerte inestable emocionalmente para cometer, luego, una locura. Aquella que es realizada sin mirar las consecuencias.

Sin embargo, no caíste en su juego, y eso les frustró. Tú saliste ganando. Sabes, de manera consciente, que esto es un juego de lucha de poder. De dominar al otro, así se recurra al juego sucio. Pero tú sabes manejar las energías, y le oras a Dios pidiendo que esas personas sean bendecidas, a pesar de todo el mal que han hecho contra ti, hablando mal de ti.

¿Quién dijo que tú no tenías un noble corazón, después de todo?

Seguiste con tu camino, dejando todo atrás. Te enfocas en el presente, y lo vives intensamente, ayudando a los demás y siendo tú. Solo tú.

Porque tú ya tienes muy en claro, quién eres y hacia donde vas.