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Un blog donde se plasma pensamientos al aire, microrelatos y opiniones.
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2018/12/25

Navidad

Era un hecho que siempre Diciembre se convertía en ese mes de tragedias: madre naturaleza mostrando su furia, ruptura de relaciones, peleas infantiles, heridas reabiertas, y un largo etcétera.  Era ese mes en el cual las noticias tristes siempre hacían acto de aparición sobre las cosas buenas.

Pero no todo era así.

No era puras noticias negativas, o de tragedia.

En algún momento, cuando estabas sentada en el banco del parque reflexionando sobre el porqué siempre pasa algo  triste en este mes, una idea vaga apareció en tu mente, y quizás eso tendría alguna validez, o al menos, algo de sentido común.

Las "cosas negativas" que le suceden a ciertas personas en este mes en realidad podría ser algo positivo, y si alguien te escuchara decir aquello te preguntaría ¿Cómo? Y tú no sabrías que responder, ¿o sí?

Y tu mente unió todos los cabos sueltos. Creo una hipótesis que pudiera tener alguna validez sólida, y que se acercaría al pensar en el actual tema de las energías y su forma de fluir en las vidas de las personas. Aquella teoría rondaba por tu cabeza, y tú, inconscientemente, lo aceptabas como si fuera un hecho real, y ya verificado.

Esa teoría no sería algo más que un: "en este mes de diciembre han pasado eventos que lastiman, hieren, duelen, que deja a la persona con preguntas y no respuestas, pero sí las tienen, y es nada más y nada menos que un cambio de energías, y si uno no lo puede hacer por voluntad propia, lo hará el Universo por ti, porque es tan sabio como la madre naturaleza. Aquellas "rupturas" no sería más que un cambio de aires, porque ese entorno que estaba alrededor tuyo no te ayudaba a crecer, ni avanzar hacia ningún lado. Por ende, el Destino con el Universo se unieron para separarte de aquellas personas que no te valoraron en su momento, y que en algún momento de la vida, se darán cuenta de su grave error. Que hay  situaciones que no son manejables con las propias manos de uno."

Suspiraste mirando al cielo, rogando que esa pequeña teoría sea en realidad una verdad. Pero desgraciadamente, las cosas, como las respuestas, siempre llega tarde.

2018/01/02

Loba solitaria

Siempre estas distanciada del resto de la manada, sumida en tus pensamientos. Quieres analizar todo lo que te rodea, pero no puedes; te afecta, te duele. ¿Qué es eso que te produce dolor en el corazón?

Caminas por esos espacios estrechos, olfateando si esta despejado, o si no hay algún lobo de otra manada cerca acechando. Te detienes, y alzas la mirada hacia el cielo: la luna esta ahí.

Es tu guía en esos momentos de oscuridad. Es tu luz en esos tormentosos pensamientos... y sentimientos también.

Vuelves a caminar hacia la dirección qué es tu refugio en esos momentos. Aquel sitio que es tu hogar cuando quieres sentir la soledad completa. No hay más lobos, sólo tú.  Y eso está bien, lo juras.

Luna sabe que no es así; te consuela mostrándose tal cual es: imponente con una luz blanca, que podría cegar a cualquiera pero no a ti.

Llegas al acantilado de siempre, tu hogar. Te sientas sobre tus patitas traseras, y desde lo más profundo de tu alma, empiezas aullar. Le aullas a la luna con mucho sentimiento, y sin que lo supieras, tu manada te escucha. Sienten lo mismo que tú, y desde lo lejos, te acompañan.

Porque saben que tú siempre serás esa loba solitaria.

2016/10/03

¿Qué sientes?

Tienes un papel en mano y una pluma. Empiezas a escribir una lista.

"Lista de emociones"

A veces, cada cierto tiempo, es bueno escribir una lista de las emociones que uno pueda tener.
1.- Tristeza
2.- Dolor
3.-Nostalgia
4.- Melancolía
5.- Frialdad
6.- Sonrisa falsa
7.- Lágrimas
8.- Emociones reprimidas
9.- Culpa
10.- Angustia
11.- Soledad
12.- Incomprensión

La lista continúa. Lo sabes, pero llega un punto en el que quisieras que ya no siguiera esa lista, o al menos, que se añada palabras positivas. No es así, porque no funciona de esa manera contigo.

¿Qué siento?

Te frustras al querer encontrar una respuesta a esa simple pregunta. ¿No entiendo como una simple pregunta no pueda tener una respuesta lógica y coherente? Y aunque parezca irreal, no hay respuesta. Y en contra tuya, lo aceptas a regañadientes. 

Y eso no cambia mucho tu genio.

Descubres, como si lo hicieras todo un siempre, que a las preguntas complicadas sin mayor implicación sentimental, hay respuestas. Y que las preguntas simples pero con implicación sentimental, puede no llegar a tener una respuesta coherente. ¡Ni siquiera ha de tener una respuesta lógica! Y es precisamente eso que te saca de casillas. El no saber...

¿Por qué las cosas implicadas con sentimientos y emociones son tan difíciles de encontrar una respuesta? ¿Acaso las emociones o sentimientos son tan complicados, mucho más que el funcionamiento de la mente humana? 

Sigues con la mirada clavada en el papel, y la pluma sigue entre tus dedos, pero tu mente ya no sigue dando ordenes para que escribas más palabras a esa lista. Descubres, también, que no eres buena lidiando con las emociones y los sentimientos. Y que, para poner un poco más de sazón a la situación, tampoco sabes que hacer ante situaciones que implica expresar emociones o sentimientos. Nunca fuiste buena hablando; prefieres plasmarlo en el papel.

¿Cuántas veces te has callado porque no puedes expresar lo que sientes o piensas? Muchas, te dice tu consciencia. Por eso buscas otro refugio, otra manera de hacerte entender. Has lidiado muchas cargas pesadas sobre tus hombros tu sola, y sin embargo, aquello no te hace feliz. Porque para ti, eso no es un logro.

Sigues con la mirada clavada en el papel, y sigues enumerando tus emociones, creyendo inútilmente, que eso te ayudará a poder expresarte mejor sobre ellas. Sonríes con melancolía, porque sabes y estas consciente que  nada de lo que hagas podrá cambiarte un poco. Así es tu personalidad, y veces la maldice porque quieres ser diferente y llegar a más personas y ayudar, pero no puedes. Porque tú no eres asi.

Reflexionas un poco y te das cuenta que ayudas a muchas personas, día a dia; pero lo haces de otra manera: con perfil bajo.

Tal vez, piensas, es mejor asi.

Dejas la pluma sobre el papel y te vas a dormir. Esperas poder conciliar el sueño esa noche. Y de nuevo te asalta la pregunta, ¿Qué sientes? 

Una pregunta que en ocasiones no tiene respuesta. En otras, ocasiona respuestas ambiguas.


2016/03/20

¿Cómo sabes?

¿Cómo sabes que no mereces la felicidad?

Cuando sientes que sabes algo, pero no encuentras las respuestas a esa pregunta.

Entiendes, y lo tienes claro, que tu vida no ha sido color de rosa; tampoco ha sido tan mala. Algunos te dicen que tu vida ha sido un equilibrio, una balanza perfectamente proporcionada. La vida que has tenido ha sido de constante lucha, crecimiento y aprendizaje. En ocasiones, te sientes frustrada, y cuando no te salen las cosas, piensas que estas pagando un "karma acumulado". 

Y eso te lastima.

¿Cómo sabes que no mereces algo mejor?

Piensas y sigues pensando que lo que tienes ahora es un castigo, "más que merecido". Y te autocastigas constantemente por haber sido débil, o por no haber mirado un poco más allá, y haber sido más enérgica en la toma de decisiones cruciales, que posiblemente hubiese cambiado tu destino. Alzas la mirada al cielo, y ves un atardecer hermoso. El mejor que has visto hasta ahora. Sigues sentada en una roca, ahí en la playa, y escuchas como las olas rompen en la orilla y moja la arena.

La brisa pasa a tu lado y remueve tus cabellos, sin embargo, tu mirada sigue fija en el atardecer. Haces un esfuerzo por poner tu mente en blanco, no quieres pensar en nada. Sólo quieres apreciar el paisaje que se pinta delante de ti. Quieres olvidar toda clase de emociones, o sentiemientos de culpa.

¿Cómo sabes que esa historia que has vivido no estaba escrita para ti, para tu crecimiento como persona?

No lo sabes. Y eso te frustra.

Te preguntas mil veces lo mismo, o al menos, haces el intento de preguntarte para encontrar respuestas por ti misma, pero no sucede nada a cambio. Sigues ahí, "rompiendote" la cabeza con pensamientos que posiblemente hasta sean imaginaciones tuyas, y que por apresurada te adelantas a los hechos.

¿Sabías que las emociones suelen ir de la mano con los pensamientos?

¿Sabías que hay pensamientos ocultos en el subconsciente de la mente y que de la nada pueden salir y hacerte creer que es verdad? ¿Qué aquello exisitió o al menos, te da una idea vaga de que lo hayas vivido?

Te juras a ti misma no seguir martirizando con lo mismo, pero algo te lo impide y continuas, a pesar de que ya no quieres. Bajas los brazos, piensas que es hora de rendirte, porque "crees" que no mereces algo de felicidad, o al menos, una vida un poco mejor. Tus ojos color miel sigue de cerca el atardecer y por un segundo, o un minuto, tu mente ya no esta pensando. Estas ahí, sentada mirando sin pensar. También sin sentir.

Das un suspiro que se mezcla con la brisa suave. Tus ojos demuestran nostalgia, y algo de tristeza. No estas segura de nada, y en el fondo de tu corazón, tienes miedo. En ocasiones como ésta, no piensas nada; en otras, piensas en todo. Y ahí es donde nace tu duda. Ahí es cuando nace la incertidumbre, y la confusión.

¿Cómo sabes que realmente no hay algo mejor esperando por ti?

¿Cómo sabes que no encontrarás a alguien que te ame de verdad, y con la misma intensidad que tú amas?

Sólo responde a esta pregunta: ¿Cómo sabes que todo lo  que piensas no es para ti, o que tú no lo mereces?

Te quedas callada.

El silencio responde por ti.

2016/03/08

¿Quién dijo?

¿Quién dijo que tú no podías hacerlo? Y le demostraste que sí podías hacerlo y hasta mucho mejor de lo que se imaginaba.

Todo el mundo dice muchas cosas, la pregunta es: ¿Quién dijo eso o aquello?
¿Quién dijo que tú seguías pensando en esa persona, que inclusive te había lastimado de la peor manera? ¿Quién dijo que tú seguías teniendo sentimientos hacía él? Se nota, pensaste con sarcasmo, que esa persona no sabe ni la mitad de la verdad de la historia. Que únicamente conoce un lado de la historia, pero no el otro capítulo de la misma.

Te sientas en un banco del parque, y alzas la mirada hacia el cielo estrellado. Por ahí ves que la luna se esconde detrás de una nube que estaba pasando justo por ahí; te pones a pensar en todo lo que has vivido. Y en todo lo que han dicho de ti, a tus espaldas. Y que por cosas de la vida, tú te enteraste, sin haber estado buscando las respuestas. Piensas, inclusive, que esas personas te tienen cierto grado de celo: eres la mejor, y lo sabes, aunque lo niegas una y otra vez.

Siempre fuiste una persona calmada, sincera, modesta y humilde. Nunca te gustó que te alabaran, ni tú mismo auto-alabarte. Eso no iba contigo, y a estas alturas, tampoco irán contigo. Sabes bien quién eres, que es lo que quieres y hacia donde te diriges. Por eso no caes en esas provocaciones de chismes e intrigas. "Allá ellos", piensas con cierto enojo. ¿Tienes razón al enojarte por un grupo de personas que ni siquiera saben bien tu nombre? Puede que sí. Puede que no.


Suspiras con cierto aire de melancolía. 

La nube sigue tapando a la luna. Desesperadamente la necesitas ver. Sin embargo, sin verla, te sientes calmada, porque la sientes. Y eso vale más que verla. Tu mente sigue trabajando en aquellos pensamientos. Y, en el fondo de tu corazón, ya no quieres seguir con eso. ¿Quién dijo...? ¿Por qué hizo aquel...? ¿Qué le motivo a...?

En algún momento de tu vida, supiste que las preguntas que existen siempre van ligadas o conectadas una detrás de otra, aunque quisieras separarlas, no puedes. Es como una ley que está ahí de manera silenciosa y que sólo los más perspicaces lo notarán de algún momento a otro. Tú corazón se hace pequeño ante el recuerdo de tantas injusticias que se aplicaron en tu contra. Y lo que dijeron de ti, sin haber conocido a la persona real, de quién eres tú.

Te levantas, y empiezas a caminar. A pesar de sentir que no sabes a dónde vas, inconscientemente, y en tu corazón, si lo saben. Vas a tu hogar, a pegarte un baño de agua tibia, a relajar esos músculos que han estado tensos sin saber el porqué, y acostarte, a mirar el techo, perdiéndote en tus ideas y pensamientos, como lo sabes hacer todas las noches. Hasta que el sueño te venza...

Pones tus manos  en los bolsillos del pantalón, y tus ojos miran cuidadosamente el camino, y tu mente sigue trabajando, por más que te había auto obligado a no seguir con esos pensamientos. Te es inevitable, porque por un momento, sientes que ellos ganaron. Que ellos obtuvieron de ti, lo que querían: ponerte inestable emocionalmente para cometer, luego, una locura. Aquella que es realizada sin mirar las consecuencias.

Sin embargo, no caíste en su juego, y eso les frustró. Tú saliste ganando. Sabes, de manera consciente, que esto es un juego de lucha de poder. De dominar al otro, así se recurra al juego sucio. Pero tú sabes manejar las energías, y le oras a Dios pidiendo que esas personas sean bendecidas, a pesar de todo el mal que han hecho contra ti, hablando mal de ti.

¿Quién dijo que tú no tenías un noble corazón, después de todo?

Seguiste con tu camino, dejando todo atrás. Te enfocas en el presente, y lo vives intensamente, ayudando a los demás y siendo tú. Solo tú.

Porque tú ya tienes muy en claro, quién eres y hacia donde vas.

2016/02/21

¿Quién eres?


Una pregunta que muchas veces no puede ser contestada.

¿Quién eres?

Te preguntas una y otra vez, mirando el cielo estrellado y con una luna hermosa iluminando tu camino. Una pregunta, piensas, que es tan simple, sin embargo, encierra un grado de complejidad que ningún ser humano ha podido, hasta ese momento, descifrar y responder. Sigues caminando con esa pregunta en mente, llevas días así. Quieres responder a eso, pero no puedes. Y lo más frustrante para ti, es que nada te impide el buscar y encontrar la respuesta.

¿Eres débil porque de vez en cuando lloras en silencio?

¿O eres fuerte porque esa es la imagen que siempre demuestras?

¿Eres un ser lleno de buenos sentimientos, o por el contrario, eres un ser que no sabe que sentir después de haber vivido demasiada desilusiones?

¿Fuiste débil cuando quisiste suicidarte? ¿O cuándo lo pensaste en hacerlo?

¿Acaso tú no ere...?

La última pregunta quedó en el aire. Moviste con fuerza la cabeza, negando la forma que tomaba cada pregunta. Únicamente quieres saber quién eres tú, y el porqué estás aquí. Pero no llega ninguna respuesta y eso te pone muy disgustada contigo misma. Alzas la mirada, y vez al mismo cielo que viste hace unos momentos atrás. La misma luna grande y hermosa, y las mismas estrellas que la acompañan. No ha cambiado.

¿Por qué la luna siempre es hermosa?

Sonríes melancólicamente. Te acuerdas que hace un par de semanas atrás te quisiste matar con una sobredosis, y que al contrario del efecto que tú esperabas, tu organismo lo rechazo y aunque pasaste mal esa noche, no fuiste al hospital y tampoco te moriste. ¿Por qué es tan complicado saber quién es uno mismo?

Muchas veces, esa pregunta no tiene una respuesta tan acertada a la primera, pequeña escuchaste una voz que te hablaba con ternura. Volteas a mirar a todos lados, pero no encuentras a nadie. Sigues tu camino . En ocasiones, esa pregunta va acompañada de otras tres, y cuando llegas a descubrir y a obtener las respuestas de esas tres preguntas, entonces, podría decirse que has encontrado la respuesta a esta pregunta. Así es la vida, pequeña.

Volviste a mirar para encontrar quien te había hablado, pero no viste a nadie. Apenas estabas tú, tu sombra, la luna y las estrellas. ¿Tendrá razón esa voz? ¿O me estaré volviendo loca? ¡Dios! ¿Por qué esto es tan complicado? Y apuestas que ni él mismo lo sabe. Pero no es así. Él sí lo sabe, y deja que el aire de misterio que te rodea, siga ahí, hasta que tú puedas encontrarte contigo misma.

No eres débil porque quisiste matarte, de eso estás segura. Tampoco eres fuerte, cuando estás delante de los demás fingiendo. Porque tú no finges, no mientes. No puedes hacerlo, porque si lo haces, lo estarías haciendo contra ti misma. Y eso es inaceptable para ti. Porque tú no eres así, jamás fuiste así. 

Has sufrido mucho. Lo sabes. Tu corazón lo sabe. Y en el fondo, tú también, aunque a veces no quieras aceptarlo. Sigues caminando, y te das cuenta que no estás sola, que jamás lo has estado. Empiezas a darte cuenta, que te estás conociendo un poco más; has comenzado a fijarte en tu YO interior, aunque no dejas de lado tu YO exterior. Comprendes, en una primera parte, que tu "yo" exterior es el reflejo de tu "yo" interior, y que es muy necesario que te conozcas por dentro. 

Has encontrado la primera respuesta.

Sabes quien eres. Y es hora de que comiences aceptarlo. Y lo haces. Te empiezas aceptar tal cual eres, con tus virtudes y defectos. No eres débil porque lloras en silencio, o porque en algún momento se cruzo por tu mente ( y lo hiciste en un par de intentos) acerca del suicidio. No eres fuerte porque finjas ser alguien quien no eres, o por poner una sonrisa falsa en todo momento. Ambos casos no son validos, y lo comprendes, ahora con mucha claridad.

Eres fuerte porque te aceptas a ti mismo con tus debilidades, y aceptas también que en ocasiones necesitas ayuda y la buscas, aunque sea de manera inconsciente. Eres tan fuerte, porque a pesar de las heridas tan fuerte que te dejó tu padre por su comportamiento maquiavélico y desposta, sin corazón y humanismo; a pesar de las traiciones que sufriste en manos de aquellas personas, a quienes tú creíste y pensaste que eran diferentes, seguiste ahí, caminando y luchando, sin apoyo de nadie, ni siquiera de tu "familia": tu madre, tu tío y por ahí, medio tus abuelos. La ayuda llegó a ti, de manos de quien tu pensaste que no haría nada por ti.

Eres fuerte, porque a pesar del dolor que llevas, y de la herida que tienes marcada en tu corazón y en tu alma, siempre sonríes con sinceridad, y das palabras de aliento y apoyo para quien lo necesita, aunqwue tú estés pasando un mal momento. Siempre estás ahí, ayudando de manera desinteresada, porque simplemente te nace del corazón hacerlo.

Ahora lo vez. 

Eres fuerte.

Muy fuerte.

Has empezado a comprender un poco más el significado de la respuesta ¿quién eres? Ahora falta, entender las otras tres para dar una mejor visión. Tal cual como dijo aquella voz, después: todo es irrelevante en esta vida, sin embargo, al mismo tiempo, todo está unido, en forma de cadena, de alguna u otra forma. Y para obtener lo que tanto buscas, necesitas buscar en otras partes y te darás cuenta de todo lo invertido, y de su verdadero valor.

Continuará