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Un blog donde se plasma pensamientos al aire, microrelatos y opiniones.
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2026/04/03

2025: Lo que fue

Prohibido usar la imagen. Derechos de autor

Raro.

Sí. Esa es la palabra. Este año fue raro en todos los aspectos. Pensé que tal vez, como se inició, pudo haber sido diferente pero no. Si bien es cierto que cada año hay sus altos y sus bajos, este en particular fue de más bajos que altos, de querer renunciar a todo a pesar de que había puertas que se abrían con oportunidades. Pero, el bendito pero de toda la vida, el mayor obstaculo fue mi familia. 

El 2025 se fue dejándome un sin sabor en la boca. Ese año lo sentí como la previa de que algo va a pasar en este 2026; la misma sensación del 2019. En ese año, los últimos meses fueron todo un caos: mucha incertidumbre y en lo personal, mi abuelo se agravaba en su salud. Y esa sensación se haría realidad en los primeros meses del siguiente año, 2020. Ese año la crisis fue a nivel mundial, y a pesar del caos provocado por la incertidumbre, el miedo y el encierro, el 2020 terminó siendo un año con muchas lecciones aprendidas, además de que llegaron nuevos clientes para mamá.

Y así siento que ha pasado con el 2025. Que en los últimos seis meses todo fue un caos en mi vida, y también en mi vida profesional. Empecé a presentar crisis existenciales e incluso opté por tomar distanciamientos de mis redes sociales. Cómo si no tuviera que más decir o compartir, como si hablar me hiciera daño; como si decir algo incomodara a los demás. Por momentos, veía este año como si fuese el 2020 pero con la diferencia que se podía salir, interactuar, ser sociable...

En este año empecé a plantearme que quería de mí, de mi futuro. Toda mi vida siendo cuidadora de mis abuelos, no se mal entienda, amo haber cuidado de mis abuelos, y ahora de mi abuela viuda con Alzheimer, pero siento que descuide de mi persona entregandome a mi "familia" sabiendo como son ellos. Y en medio de esos altibajos, di uno de los primeros pasos: entrar a terapia psicologica. El haber dado ese paso, fue lo mejor, aunque también me generó dudas y miedos. A medida que pasaba los días, mi salud empezaba a decaer, pero no era fisico, era mental. Así que entre va y viene el tiempo, se fue el año dejándome una sensación de que no he hecho nada, cuando he tratado de avanzar en algunos proyectos y publicarlos, pero la carga familiar que me deja mi mamá sobre mis hombros es inmensa.

Entre en una crisis depresiva profunda en el cual me hizo plantearme si de verdad vale la pena seguir en este mundo. Ideas que van y vienen, que el tiempo pasa y que el año se estaba acabando y en vez de ir terminando de la mejor manera, iba acabando de manera agridulce. Con más discusiones con mamá, y sintiendome más incomprendida que nunca. Y con una idea muy fija: fue mi culpa y fui débil en no ser firme y haberme ido antes y ahora con cuatro decadas encima es imposible obtener esa libertad ansiada porque yo misma me puse las cadenas en esta familia que ni las gracias dan.

Amo a mis abuelos, y a mi abuelo lo amé mucho hasta que partió de este mundo en el 2020, un mes antes de la declaratoria oficial del encierro por pandemia por COVID-19. Quedó mi abuela, con alzheimer y que cada día va empeorando más que me afecta en mi estado ánimico y mental. La quiro mucho, creé un vinculo con ella a pesar de sus abusos y de su prepotencia, algo que con mi madre y su hermano y el resto de la familia no pasó. Con ellos no cree ningún vinculo emocional ni tengo red de seguridad, por ahí algo de apoyo de mi madre pero es condicionado porque ella es también una paciente psiquiatrica no tratada y con una negación a la realidad muy marcada, dificultando la relación entre ambas.

La verdad es que 2025 fue un año de más bajos que altos, de más incertidumbres que certezas, y de más preguntas que respuestas. 

P.D. Recién puedo publicar esta entrada debido a lo ajetreado que se ha vuelto mi vida en donde debo tener tiempo para todos menos para mí, y para mis proyectos. Por eso, mil disculpas.




2021/02/12

Dolor

Graffiti de la palabra "Dolor".

Ha existido días y días. 

Días en que ignoras el dolor que llevas por dentro, casi rozando la perfección. No sientes nada, y pones la mente en blanco obligándote a no pensar en situaciones que puedan incomodar creando malestares en tu cuerpo y que puedas producir algún tipo de dolor.

De ese que tal vez tu cuerpo no aguante.

Días otros en que tienes presente el dolor que se ha producido por tus recuerdos y por aquellos pensamientos de: "lo que pudo ser y no fue". De esos, en que hubieses preferido que todo fuera diferente y no lo que vives ahora. 

Te resignas.

Lo dejas.

Renuncias.

No puedes cambiar "la familia" que te tocó tener, pero si puedes crear una nueva. ¿Cómo hacerlo si las personas que llegan a tu vida después de un tiempo te apuñalan la espalda?¿Cómo hacerlo si aquellas personas que dicen ser tus "amigos", apenas y saben de ti?

Creaste esa coraza de protección para que no te lastimen. Para no sentir dolor...

Y cuando llega, inevitablemente, ese dolor que no puedes manejar, lo suplantas con los cortes de navaja que te haces en tu cuerpo. Quieres sentir ese dolor físico, que lo toleras; no deseas sentir el dolor emocional que te mata lentamente. 

Decides recluirte en tu cueva en silencio. Sin dar señales de ti y sólo para que sepan que "aún vives", pones imágenes deportivas. Pero tú realidad es otra. Tus emociones son otras. Tus pensamientos son otros.

Caminas en dirección opuesta al resto. Decides ser solitaria porque sabes que nadie podrá comprenderte. No podrán entenderte así lo traten una y otra vez con esfuerzo.

¡Ni tú misma te entiendes!

Y caes, de nuevo, en esa espiral de dolor que creíste haberla separado de ti. Sin embargo, jamás se fue. Se ocultó muy bien de ti y que ha salido de nuevo, al verte vulnerable. Al verte perdida en esos espacios de incomprensión.

Quieres estar sola. No decir nada, ni lo que sientes, ni lo que piensas, ni lo que sueñas. Quieres estar inerte. Cerrar los ojos y no abrirlos más. De no seguir sintiendo ese dolor que te carcome, que te mata muy despacio. 

Un corte.

Dos cortes.

Tres cortes.

Has vuelto a remplazar aquel dolor emocional con el dolor físico. Tu navaja volvió a ser tu mejor amigo.
 

2020/08/10

Tu corazón


Podrías reírte sin necesidad de cambiar tu expresión en el rostro. También, podrías preocuparte sin necesidad de expresarlo externamente. Pero había algo dentro de ti, que te impedía ser "sincera contigo mismo", y eso estaba lejos de las expresiones del rostro, o de la forma como miran tus ojos alrededor tuyo. Es algo más fuerte, más profundo...

Todo era cuestión de dominio de personalidad, ¿verdad?

Mirabas hacia adentro de ti, descubriendo muchas emociones, y otras cosas más; pero como siempre, lo dejabas pasar. Siempre te mentalizabas de que en algún momento todo iba a terminar, sea como sea, pero habría un fin. En otras ocasiones, no pasaba lo mismo. Sentías que no habría una terminación a lo que tenías. Y todo en ti, se confundía notablemente.

Cuando veías tus cortes en la piel, sentías el motivo de tenerlo ahí, como un alivio a todas esas emociones fuertes que hay dentro de tu corazón y que buscaban alguna manera de salir, pero no encontraba el camino. Y tú luchabas de manera ferviente para que no salieran y lastimara a alguien; querías que aquello permaneciera ahí, guardado bajo siete llaves.

Luego tenías en un cajón del escritorio, una libreta con hojas blancas que te servían para dejar escrito o dibujado lo que pasaba por tu cabeza, lo que tenias en tu corazón. Ambos heridos por la furia de la depresión que te aquejaba ya un tiempo. Y que con su inconforme ataque, en las noches en tus momentos más vulnerables, lo volvía hacer con más intensidad.

Tu corazón ya no daba más.

Tu mente estaba en blanco y saturado de muchas ideas. Pensamientos que corrían a la velocidad de la luz.

Tu ser estaba cansado.

Tu alma pedía a gritos irse de este mundo terrenal.

Volvías a mirar tus apuntes. Volvías a revisar cada palabra, cada dibujo abstracto que hacías y quedabas conforme, no satisfecha, pero sí conforme. Hacías lo que podías, con las ganas que tenías, y cuando tu mente y tu corazón no te atormentaba con sus cosas negativas. No le dabas nombre, tampoco querías hacerlo. Lo querías dejar así, al aire. Al ambiente. Que vuele a donde quiera volar.

Tú ya estabas cansadas, y todavía faltaba una cosa más por hacer: realizar un par de cortes en tu lienzo piel...  



2018/01/05

Corazón negro

Estabas sentada en tu banca de siempre. El aula era pequeña, pero eso no era el problema, ya que los estudiantes eran pocos. Menos de treinta. Te pusiste los audífonos, abriste la aplicación de música en tu móvil y te perdiste en tu mundo.

Un mundo lleno de sueños e ilusiones. Donde todo era mejor a lo que estabas viviendo en la vida real. En donde tenías amigos con quien compartir, eras extrovertida y sociable, en donde podías hacer lo que querías hacer sin rendir cuentas a nadie.

Porque era tu vida.

Pero sabes que no es así. Sabes que no eres extrovertida ni sociable, que vives en una jaula de oro con una familia que no comprende que tu padeces de una enfermedad mental, que puede ser salvada pero que no quieren, porque más les importa el dinero que tu bienestar. Que eres consciente que eres introvertida y que tus problemas te los guardas para ti. Que tienes amigos, pero que llevan una vida social diferente a la tuya.

Juraste no cargarles tus problemas a ellos, pues ya tienen sus propios problemas para agregar otro. Seguías escuchando música, y tu mente se perdía... empezaste a no interesarte en nada y que por un momento pasó por tu cabeza la idea de tener un corazón negro... y frío.

Tener ese corazón oscuro que no lleva emociones ni siente nada. Aquel que sólo cumple la función de latir para llevar oxígeno por todo tu cuerpo, porque dos seres decidieron por ti, en tenerte con vida.

Quisieras ser ese corazón negro que no le importa nada; tampoco se preocupa por los otros que te rodean.

Alzas la cabeza y el curso está casi vacío. Suspiras quedamente, sabiendo que no podrás tener ese corazón negro que tanto anhelas. Porque inconscientemente, te gusta entregarte a los demás de una manera desinteresada, y siempre con la bondad en la palma de la mano.

Sabes que no conseguirás ese corazón negro, porque así lo tengas, hará cosas buenas, y va ayudar a los demás y se preocupará para que todos estén bien y sean felices. Aunque tú no lo seas.

Aunque tú estés siempre en las sombras velando por el bienestar de los demás, de las personas que son muy importantes para ti.

Al fin y al cabo, eres un ángel mixto. Con su lado blanco y su lado negro. Pero ángel...